Futuros Vestigios

La cerámica expresa su propio tiempo. En un misterioso juego de temperaturas la suavidad de la arcilla se torna en objeto vítreo, como si los procesos geológicos naturales se vieran acelerados dentro del horno. Aquella técnica se mantiene prácticamente intacta desde hace doscientos años, lo que ha cambiado es nuestra relación con una materialidad en la cual también se sedimenta una sensibilidad contemporánea. En “Vestigios futuros” las velocidades del presente se reúnen en la fijeza de estos objetos lúdicos, criaturas antropomorfas, ecosistemas eléctricos. 

A través del trabajo de  ocho artistas observamos el sutil juego de una variedad de clasificaciones y taxonomías de la cerámica. Muchas de las piezas habitan ese lugar entre lo cotidiano y lo artístico, volviendo evidente la plasticidad que este material tiene para modificar los espacios donde se halle. La mesa como escenografía de este linde, muestra los delicados recipientes, las vasijas, las brillantes cajas del cereal de desayuno, las llaves para irse y para regresar. Sin embargo, algunas de las superficies son sospechosamente táctiles o se hallan cubiertas por mensajes que bien podrían encontrarse en las cartas intercambiadas en el salón de clase, mensajes encriptados en delicadas tipografías. Objetos fácilmente reconocibles cobran una extrañeza lúdica. Las cajas de cereal guardan la nostalgia de los bestiarios infantiles; el elefante, el tucán, el duende, el tigre y el conejo. Ejercicios topográficos sitúan a parásitos en proximidad de huesos diminutos. Labios rojos contienen besos caricaturescos, un frágil cuaderno expresa frágiles enunciados, flores eléctricas comparten el mismo territorio, aquella plasma colectiva que son nuestras infancias o nuestros deseos. Saltos azarosos entre una cosa y la otra hacen que emerja una extraña sensibilidad pop que es tan íntima como reconocible. Estos ensamblajes heterogéneos expresan algo respecto a cómo nos relacionamos con las imágenes del presente, un cadáver exquisito de sensaciones volátiles. Deliciosos glaseados enmohecidos, líquenes que invaden el cristal, un pegaso negro que intenta alzar vuelo mientras una solitaria muela blanca yace silenciosa. 

Mariel Vela

No te preocupes por sonar profesional. Suena como tú. Hay más de 1500 millones de sitios web, pero tu historia es lo que lo diferencia del resto. Si vuelves a leer las palabras y no oyes tu propia voz en la mente, es una señal de que aún tienes mucho trabajo por hacer. Sé claro, ten confianza y no lo pienses demasiado. La belleza de tu historia es que continuará evolucionando y tu sitio evolucionará con ella. Tu meta debe ser que sea correcto para el momento. Más tarde, funcionará solo. Siempre es así.